Muchas veces los no católicos se ven obligados por un acontecimiento social a asistir a un acto religioso, una misa, un funeral, una comunión, etc. Se puede argumentar que si no eres católico por qué vas. Es verdad, pero no se entendería que un hijo no católico no asistiese al funeral de su madre católica, por ejemplo, o que un padre ateo, no asista a la primera comunión de su hija católica. Esto me ha pasado a mí en parecidas circunstancias y me he visto obligado a escuchar sin rechistar las soflamas del sacerdote de turno que aprovecha la circunstancia de que está en su "casa" para ofender, pues ofenden, los sentimientos no religiosos de los demás. No vayas dirán, es cierto, pero si alguien viniese a mi casa no aprovecharía para ofenderlo y además exigirle mientras lo ofendo que esté callado o se marche. Esto hacen muchos sacerdotes y algún que otro arzobispo que, al parecer, no tienen la educación suficiente como para respetar a sus “obligados invitados”. Esto se acabaría si las instituciones no tuviesen un patrón o patrona. Si los bautizos, comuniones y bodas no mezclasen lo religioso y lo profano. Si el Rey no hiciese de sus prácticas religiosas, actos de Estado. Si no se inaugurasen años judiciales, cursos escolares u otros acontecimientos, con misas. Y en cuanto a los funerales, afortunadamente, los tanatorios han separado ya lo social (respeto a los deudos) de lo religioso (funeral), pudiendo asistir a uno a dar el pésame a la familia y no al otro. La derecha carga contra el Presidente del Gobierno por no asistir a los recientes actos papales y si hubiese asistido cargarían igual pero por asistir, no siendo del gremio. Pero ellos se divorcian o sus hijas abortan y en ello no ven contradicción ninguna que les impida ir a la misa del maleducado arzobispo.

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