domingo, 12 de diciembre de 2010

¿Comprarías los diamantes?

Supongamos que los diamantes pudiesen descargarse de internet como las canciones, nadie compraría diamantes, sería una estupidez, no existiría el negocio. Supongamos que hubiese un aparato que permitiese copiar gratis o casi gratis los productos que ahora adquirimos en el mercado: ¿Iría a la tienda a comprar naranjas, pescado o coches si se pudiesen duplicar tal fácilmente como la música? Evidentemente, no. Ese es el problema. Podemos decir que es piratería, que es como robar, que es acabar con la creación, etc... El problema está en que el artista crea y lanza a los cuatro vientos su producto esperando que el estado vigile y evite su apropiación indebida. Es como si alguien tirase por la ventana billetes de 500 euros con la pretensión de que los poderes del estado vigilasen que nadie se apropiase de ellos. La industria debe estudiar métodos para proteger su producto o buscar otras líneas de negocio, este se ha acabado

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