lunes, 18 de marzo de 2013

Una solución intermedia


Recuerdo que en la gran crisis de los 70, con aumentos del coste de la vida del 20% anuales, los salarios se mantuvieron e incluso crecieron, pues el Estado disponía de la facultad de emitir moneda. La población no se empobreció y una vez pasada la crisis, los trabajadores y las clases medias pudieron resurgir más o menos indemnes. 
España está sometida en la actualidad a una profunda crisis que ha producido un brusco descenso de las ingresos del Estado, lo que ha obligado a una contracción del gasto y a un aumento de los impuestos, lo que a su vez ha agudizado la crisis.  Nos encontramos así con una de esas espirales tan típicas de la economía.
En casos como este, en el pasado, con la peseta, el Banco de España, ante las necesidades de pago del Estado, no tenía más que emitir pesetas, emitir papel, con la consiguiente devaluación. Ahora no podemos emitir euros ni devaluarlos lo que no permite al Estado obtener medios de pago salvo que se acuda a los mercados con el consiguiente aumento de la prima de riesgo.  Ante las caídas de la recaudación y el aumento del déficit, el estado español depende de las autoridades monetarias europeas para obtener liquidez en euros con los que hacer sus pagos, lo  que obliga  a peligrosos recortes para evitar que la deuda aumente.  
Una posible solución podría ser volver a emitir pesetas y pasar a funcionar con dos monedas: euros y en el caso de España:  pesetas.  Ambas monedas, el euro y la peseta, servirían en España como medio de pago y serían convertibles una en otra como con cualquier otra divisa. El Banco de España emitiría pesetas en función de las necesidades del Estado y del déficit público. Así, si ahora el déficit es del 7% el Banco de España podría emitir pesetas por valor de ese 7%. Cuando el Estado tuviese que hacer un pago: un sueldo de un funcionario, una pensión o un gasto de una obra pública, se abonaría una parte en euros y otra parte, proporcional al déficit en pesetas. Esto haría que la deuda en euros no aumentase. Lo que nos evitaría acudir a la financiación exterior. Los gastos corrientes de las familias podrían hacerse en euros y en pesetas, pero los pagos al Estado deberían hacerse en euros. Para ello se fijaría periódicamente la convertibilidad de la peseta al euro. De esta manera el Estado recaudaría euros suficientes para el servicio de la deuda externa y los pagos internacionales. Es probable que la peseta se devaluase frente al euro, pero no sería una desventaja pues con ello disminuiría el volumen de la masa monetaria circulante. Así si el volumen emitido en pesetas fuese de un 15% de la masa monetaria circulante y la peseta se devaluase un 20% respecto al euro. El volumen monetario circulante sería....

VMC1 = 0,85 VMC en  euros + 0,15 VMC en pesetas =1,00 VMC en euros 

  .... y después de la devaluación ....

VMC = 0,85 VC en  euros + 0,15*0.80 VC en pesetas =0.97 VC en euros. .......

Esta solución nos permitiría no tener que hacer los recortes que tanto debilitan la economía del país y el estado no tendría que depender del Banco Europeo, el emisor de euros,  ni recurrir a la financiación externa, las subastas de letras y bonos, para recaudar euros con los que hacer frente a los servicios de la deuda externa. Cuando el ciclo económico fuese más favorable el Banco de España reabsorbería las pesetas y las cambiaría por euros al cambio oficial.

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