Aunque
no lo crean, para un tesorero diligente, el
recibir grandes aportaciones, no siempre legales, le plantea el grave problema de cómo deshacerse de ese
dinerito sucio, que como veremos no es tan fácil. Podría mezclarse con el dinero A. Pero al dinero B y al A les pasa lo mismo que al agua y al aceite que por mucho que los mezcles siempre se terminan separado y flotando uno sobre el otro. El problema está en que el dinero B no se puede utilizar para gastos corrientes, A, declarables y con su correspondientes facturas o en sobresueldos declarados a hacienda. Pues si lo gastamos en "gastos blancos" no le
estamos dando salida y aparecerá en tu contabilidad A un desfase entre ingresos y gastos al declararse más dinero en gastos del que en realidad, legalmente, se confiesa haber ingresado. Disimular millones de euros en B puede ser más difícil de lo que parece y, posiblemente, el PP se encontró con el problema de que sus benefactores fueron excesivamente generosos y en las arcas se acumulaba cada año una masa de dinero B apreciable y de difícil salida legal. Las soluciones a este problema son pocas y están bien
establecidas, como muy bien sabe cualquier constructor deshonesto o los maestros
del blanqueo, los narcos. Una es esconder el dinerito bajo el cemento de la solera. Es una buena solución, pero transitoria, pues en algún momento lo tendrás que sacar, con lo que esta solución en realidad no es tal sino que lo que haces es posponer el problema. Otra es sacarlo al exterior. Pero los bancos y más los extranjeros, tienen la mala costumbre de llevar una contabilidad visible y que, como ha ocurrido, cuando se descubre el pastel, las pruebas son incontestables. Por último, la mejor solución, pues no hay más soluciones viables, es la de deshacerte del problema pagando sobresueldos, gratificaciones préstamos o dádivas, siempre no declarables con este método diluyes la masa monetaria y aunque la solución en realidad no es mas que el socorrido método de pasarles el "muerto" a otros, tiene la ventaja de generar toda una cohorte de cómplices agradecidos muy útiles para cuando vengan mal dadas, que vendrán. Por cierto ¿no habrá un tesoro bajo los cimientos de Génova?
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